El agua es descrita muchas veces como el
solvente universal, porque disuelve muchos de los compuestos conocidos. Sin embargo no llega a disolver todos los compuestos.
En términos químicos, el agua es un solvente eficaz porque permite disolver
iones y
moléculas polares. La inmensa mayoría de las sustancias pueden ser disueltas en agua. Cuando el agua es empleada como solvente se obtiene una
disolución acuosa; por lo tanto, a la sustancia disuelta se la denomina
soluto y al medio que la dispersa se lo llama
disolvente. En el proceso de disolución, las moléculas del agua se agrupan alrededor de los iones o moléculas de la sustancia para mantenerlas alejadas o dispersadas. Cuando un
compuesto iónico se disuelve en agua, los extremos positivos (
hidrógeno) de la molécula del agua son atraídos por los
aniones que contienen iones con carga negativa, mientras que los extremos negativos (
oxígeno) de la molécula son atraídos por los
cationes que contienen iones con carga positiva.
97 Un ejemplo de disolución de un compuesto iónico en agua es el cloruro de sodio (sal de mesa), y un ejemplo de disolución de un
compuesto molecular en agua es el
azúcar.
Las propiedades del agua son esenciales para todos los seres vivientes, su capacidad como solvente le convierte en un componente necesario de los fluidos vitales como el
citoplasma de la
sangre, la
savia de las
plantas, entre otros.
98 De hecho, el citoplasma está compuesto en un 90 % de agua, las células vivas tienen un 60 a 90 % de agua, y las células inactivas de un 10 % a un 20 %.
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La
solvatación o la
suspensión se emplean a diario para el lavado tales como vestimenta, pisos, alimentos, mascotas, automóviles y el cuerpo humano. Los residuos humanos también son conducidos por el agua a las instalaciones de tratamiento de aguas residuales. El uso del agua como solvente de limpieza consume una gran cantidad de agua en los países industrializados.
El agua facilita el procesamiento biológico y químico de las
aguas residuales. El ambiente acuoso ayuda a descomponer los contaminantes, debido a su capacidad de volverse una solución homogénea, que puede ser tratada de manera flexible. Los microorganismos que viven en el agua pueden acceder a los residuos disueltos y pueden alimentarse de ellos, descomponiéndoles en sustancias menos contaminantes. Para ello los tratamientos aeróbicos se utilizan de forma generalizada añadiendo oxígeno o aire a la solución, incrementando la velocidad de descomposición y reduciendo la reactividad de las sustancias nocivas que lo componen. Otros ejemplos de sistemas biológicos para el tratamiento de las aguas residuales son los
cañaverales y los
biodigestores anaeróbicos. Por lo general en los tratamientos químicos y biológicos de los desperdicios, quedan residuos sólidos del proceso de tratamiento. Dependiendo de su composición, el residuo restante puede ser secado y utilizado como fertilizante si sus propiedades son beneficiosas, o puede ser desechado en un
vertedero o
incinerado.
